BIG BANG

Todo el mundo sabe que los pedidos por internet han calado, pero la ultima milla todavía no bloquea nuestras calles. La razón de esto es que el gran volumen de pedidos que podía haber, productos de Gran consumo, súper para entendernos, no llega al 2%, (2,7% en Gran Bretaña). Algunas cadenas ni siquiera ofrecen este servicio en España. Nuestra compra de productos de gran consumo está basada en el atractivo de las tiendas, en lo cerca que estén, en el surtido que tienen,… en que veamos lo que nos venden.

Las cadenas que venden productos de Gran consumo realizan “sutiles” estrategias para buscar terrenos libres cercanos al cliente, hacen grandes inversiones en las tiendas para que estas resulten atractivas y ponen luces para hacer que los productos parezcan mejores.

La gente no cree en Internet,…, imposible. 

Imaginemos que no ponemos límites al surtido ni a la cercanía, usando internet y, en lugar de esperar a que nos compren, entregamos lo que nuestros clientes consumen. La logística cambiaría. Habría almacenes para preparar pedidos para un solo consumidor (ahora no hay), las tiendas ya no serían las únicas protagonistas. Colapsar la última milla sí sería un condicionante.

¿Nadie quiere saber cómo hacer almacenes optimizados para pedidos unitarios? 

¿Nadie quiere saber cómo hacer para entregar sin esperar a que nos compren?

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